LEYENDA DE LA CASA DE LOS PERROS

 

La primera imprenta de la ciudad estaba imprimiendo "El Despertador Americano". Considerado el primer periódico independiente de América. El propietario del negocio fue el Sr. José Fructo Romero, sucesor de Mariano Valdéz Téllez -Girón, quien estableció la primera imprenta en Guadalajara a fines de 1792. El edificio tiene dos plantas con una cantera y una fachada de estilo neoclásico. En el primer piso está la entrada y tiene cuatro ventanas rectangulares, y en el segundo, hay cuatro ventanas pequeñas y una ventana central más grande que las otras.

Inaugurado el 11 de agosto de 1994, se encuentra una antigua mansión con el nick llamado "La casa de los perros", debido a las estatuas de perros de piedra en el techo. El museo tiene 3 pisos que muestran periódicos, imprentas, etc., que datan del siglo XVIII en adelante. Siete números, de la primera publicación independiente, "The American Awakening" de Priest Hidalgo están en exhibición. También hay simulacros de estudios de radio y televisión. El museo cuenta con un auditorio, ofrece conferencias, cursos, talleres, visitas guiadas y una biblioteca especializada dedicada a periodismo y medios de comunicación en Guadalajara.

 

Originalmente, este edificio albergó "El Despertador Americano", el primer periódico en América Latina en 1810. Sin embargo, es la historia de sus habitantes posteriores lo que hace de esta casa un lugar fascinante y legendario.

Alrededor de 1870, Don Jesús Flores, rico comerciante de agave, a la tierna edad de 72 años, decidió pedir la mano de una joven en matrimonio. Se llamaba Ana González Rubio, una señorita de 20 años que vivía con su madre viuda y una hermana menor, en el tradicional barrio del Santuario de Guadalajara.

Ella acepta con una condición: debe comprar la casa de sus sueños y agregar un segundo piso a la casa (ya que era un símbolo del estatus social) para poder ofrecer reuniones para la élite tapatio.

Más tarde, Doña Ana, que tenía un gusto caro y le gustaba ir a la última moda de la época porfiriana, ordenó dos estatuas de hierro sólido de perros punteros de un catálogo directamente de Nueva York para decorar la fachada de su casa.

La gente dice que cuando viajaba a Europa, hubo una terrible tormenta que casi hundió el barco donde viajaban los dos. Se juraron el uno al otro que el sobreviviente rezaría nueve rosarios para el alma de su compañero. Ambos sobrevivieron

Años más tarde, Don Jesús falleció y su viuda heredó todo lo que poseía.

Doña Ana decide casarse con José Cuervo, un joven administrador del negocio de Don Jesús, como era costumbre de aquellos tiempos, que una mujer soltera no debería manejar asuntos comerciales. La novia se traslada a otra casa con su nuevo marido, olvidando su promesa sagrada a Don Jesús ... y comienza la leyenda.

La leyenda dice que cualquiera que sea lo suficientemente intrépido como para presentarse en el mausoleo de Don Jesús en el cementerio de Mezquitan, a la medianoche y rezar los nueve rosarios, se revelará el lugar exacto donde se encuentra enterrado un tesoro en La Casa de los Perros.

Hoy la casa presenta el Museo de Periodismo.